El impacto del cambio climático en la economía
Larry Elliot, 13/02/2006Los vientos del cambio climático están a punto de hacerse sentir en muchas salas de reuniones
La vieja economía ha muerto, la semana pasada tocaron su marcha fúnebre, no por un profesional de ciencias oscuras, sino por el jefe científico de Tony Blair. Sir David King dijo que las concentraciones de gases invernadero ya estaban a un nivel donde las señales de aviso destellaban en rojo; un comentario que ilustraba completamente el choque entre la ortodoxia económica y el sustento ambiental.
La economía es una disciplina en que los factores de producción – el capital y el trabajo- se suponen que son aprovechados para maximizar la producción al precio más barato. Por esta norma, una economía lo hace el doble de bien cuando crece un 4% en lugar de un 2% y desastrosamente mal si los consumidores no están en las tiendas desde el amanecer hasta el anochecer. La globalización es vista como la última forma de la economía de mercado, según un modelo preestablecido, a causa de un uso mas eficiente de los factores de producción los precios son más bajos y por lo tanto permiten mayores niveles de consumo. En un mundo globalizado, eres bueno solo si tu PIB es bueno.
Piensa en ello un minuto. Las preocupaciones aparecen frecuentemente sobre el hecho de que muchos países en desarrollo están a punto de ver – o ya lo están viendo- un descenso de su población. Esto tendrá un impacto en su tendencia en la tasa de crecimiento, que es función de la población y la productividad. Las historias sobre caídas en población están siempre expresadas en términos de bombas de tiempo demográficas, sugiriendo que son claramente algo malo. Pero menos gente en Alemania, Italia o Japón supondrá más espacio, menos presión en recursos y una vida más placentera.
Toma otro ejemplo. La globalización ha significado que la ropa en el Reino Unido es barata. Las cifras de la inflación muestran que la ropa de vestir femenina es menos cara ahora que lo a finales de los 80. Y no estamos hablando del precio con la inflación ajustada tampoco, el precio promedio de la libra de una falda o un vestido es mas bajo que hace dos décadas.
Ya no hay necesidad de vestir un corpiño varias veces para amortizar la prenda: Pueden ser vestidos una vez y arrojarlos a la basura. Asimismo, las tiendas ahora venden vaqueros por debajo de 5 libras el par y comercializarlos a los trabajadores sobre la base de que si se ponen mugrientos durante el curso de una semana, pueden simplemente tirarlos y comprarse unos nuevos. Según el modelo actual de la economía, esto es progreso, justo como son bienvenidos los vuelos a dos libras y media a Tallin (capital de Estonia) o Praga para celebrar despedidas de solteros de fin de semana
¿Pero son posibles realmente estos desarrollos? La economía ortodoxa dice que si, porque elevan los ingresos reales de los consumidores. Pero, según el análisis de Dir David, son potencialmente muy malos realmente. Actualmente, la concentración de gases invernadero en la atmósfera es de 380 partes por millón, comparado con los 220 ppm de la última edad de hielo. Los climatólogos estimas que 400 ppm –o cerca- es el punto crítico y que si empujamos las concentraciones muy por encima el proceso de cambio climático podría ser irreversible.
Seducido
Sir David dice que el cambio climático es una amenaza a nuestra civilización, y esta en lo cierto. No hay garantía irrefutable de que las sociedades –sin importarse desarrollo tecnológico- continúen. Piensa en los Romanos en los últimos días antes de la caída del imperio introdujera la Edad Oscura. Pero Sir David piensa que es irreal limitar las concentraciones a los niveles que los científicos dicen que sería seguro. Piensa que sobre los 550 ppm es el límite y que, tristemente, dada la actual configuración de la política – doméstica y global probablemente tenga razón sobre esto también.
El problema es que como individuos nos faltan incentivos para hacer algo sensato. Si estas seducido por la idea de que una lucha de recorte de precios, obtienes un 100% del beneficio pero solo asumes una pequeña fracción del coste al medio. Otro problema es que nos falta un marco institucional para hacer frente al cambio climático; En su lugar, tenemos gobiernos nacionales temiendo hacer algo que dañara la competitividad internacional. Una perspectiva mas peligrosas que no podrías esperar encontrar, ya que manda el claro mensaje de que la acción sobre el ambiente recorre un segundo largo camino que las políticas que fomentan el crecimiento.
El intento en Inglaterra de tener una tarta y comer significará –casi de forma inevitable- que el gobierno continuará adelante con su plan de construir más centrales nucleares. El consejo de John Browne, el jefe ejecutivo de BP, es interesante. Browne dice que construir suficiente capacidad para producir siete gigavatios podría poner un techo en las emisiones de 500 ppm. Esto no parece mucho, pero un gigavatio es el equivalente a 700 centrales nucleares. Este es el nudo gordiano, cuando las hayamos construido el crecimiento del nivel del mar podría significar que ya estaríamos unos metros bajo el agua. En el mejor de los casos, significará que las luces permanecen encendidas en el Reino Unido mientras la oscuridad llega al resto del mundo.
Ni las soluciones técnicas serán viables si los gobiernos no usan su poder para cambiar el comportamiento. Esto significa regulación en la construcción más estricta, controles en las emisiones que fuercen a los fabricantes de coches a ponerse serios con los vehículos que no usan petróleo, un rango de nuevos indicadores económicos que miren mas allá de los métodos tradicionales de medir el crecimiento, subsidios para las industrias ambientales. El argumento de que los negocios no podrán competir con la contención en las emisiones de gases invernadero es una falacia; la longevidad del capitalismo es debido casi enteramente a su capacidad de adaptarse a cualquier régimen. Lo que los negocios echan en falta ahora es una guía clara.
Peet Osta, el autor de “Vientos de Cambio: Clima, meteorología y la destrucción de las Civilizaciones” (The Winds of Change: Climate, Weather and the Destrcution of Civilisations), indica el camino:”Una vez que los gobiernos de todos los niveles se comprometan a comprar tecnologías limpias, mejorando la eficiencia y usando energías alternativas donde sea posible, este enorme gasto produciría economía de escala que ayudaría a acelerar la comercialización de nuevas tecnologías así como a preparar a la sociedad para la eliminación de los combustibles fósiles. Estas propuestas han estado sobre la mesa desde principios de 1960. Al no tomar acciones sobre la emisión de gases invernadero, estamos apostando nuestro bienestar a que el cambio climático supone una pequeña amenaza. Si estamos equivocados, encontraremos nuestro destino.”
Abriendo
Los gobiernos están con casi total seguridad equivocados en creer que tomar medidas sobre el cambio climático supone estancamiento económico. Por el contrario, llevaría probablemente a una apertura de una nueva revolución industrial limpia basada en tecnología verde. También se equivocan en creer que el proceso de Kyoto –mas que una nueva, extensa solución global- es la forma de cortar las emisiones de carbono en una forma significativa.
Si la iniciativa no viene de los gobiernos, podría venir finalmente de los mismos negocios. En particular, la industria aseguradora que se ve en ruinas si el cambio climático lleva a más huracanes de la escala del Katrina. Los ejecutivos de compañías en los EEUU tienen lo que es conocido como seguros directores –y oficiales-, que les identifican contra pleitos que surgen de las acciones de sus compañías. Pero, van a ser muy cautelosos realmente a la hora de firmar seguros de compañías que este en riesgo de juicios que surjan por el cambio climático.
Exxon Mobil parece vulnerable a este respecto, suma cerca de un 1% de las emisiones globales de carbono, pero ha usado sus lobbies durante largo tiempo y duramente contra los esfuerzos en combatir las emisiones de los gases invernadero. Christopher Walter, director de la Unidad de soluciones por el riesgo de los gases invernadero en Swiss Re, dice que su compañía podría ser forzada a aproximarse a Exxon Mobil y dice:”Ya que no piensas que el cambio climático sea un problema, y estas apostando las acciones de tus accionistas, estamos seguros que no importara si excluimos pleitos relacionados de tu seguro Directores y Oficiales.”Este tipo de charla, pueden estar seguros, tiende a concentrar mentes en la sala de reuniones.
Artículo original: http://www.guardian.co.uk/climatechange/story/0,,1703146,00.html
Larry Elliot es el corresponsal de economía de The Guardian