La "prueba de estrés" del sistema multilateral de comercio aún no llega - Lamy

Organización Mundial del Comercio, 31/05/2009

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO (OMC)

CONSEJO GENERAL

La “prueba de estrés” del sistema multilateral de comercio aún no llega — Lamy (31/05/09)

En el informe que presentó al Consejo General el 26 de mayo de 2009 como Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales, el Director General Pascal Lamy dijo que “es crucial que mantengamos la alerta en nuestro sistema de vigilancia y que avancemos hacia la conclusión de la Ronda de Doha.” Añadió que “un edificio más sólido resistirá los vendavales políticos que desgraciadamente debemos prever.”

Informe del Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales

Quisiera, antes que nada, dar la bienvenida a los participantes en la Semana en Ginebra, organizada para los Miembros y observadores sin representación permanente en Ginebra, que tienen ocasión de asistir a la presente reunión del Consejo General. Me complace que, una vez más, hayamos podido hacer coincidir la Semana en Ginebra con esta reunión para que los participantes puedan tener una visión general de lo que aquí ocurre.

Desde mi último informe al Consejo General, presentado en febrero, la situación económica ha seguido empeorando para todos los Miembros de la OMC. El comercio es una víctima de esta crisis. Nuestras previsiones indican que el comercio mundial se contraerá un 9 por ciento este año, presionado a la baja por el colapso de la demanda mundial y la escasez de financiación del comercio, que han creado limitaciones de la oferta afectando al crecimiento de las exportaciones, en particular en muchos países en desarrollo.

Nadie puede prever cuánto tiempo puede durar esta recesión, ni la magnitud de sus consecuencias en nuestro tejido social, pero no cabe duda alguna de la fragilidad de la economía mundial ni de la importancia fundamental del comercio para la recuperación.

Esta crisis económica mundial actual ha estado en primer plano en varias reuniones internacionales a las que he asistido recientemente, y quisiera compartir con ustedes algunas de las impresiones y conclusiones que he sacado de esas reuniones, así como de algunas de mis últimas reuniones bilaterales. También quisiera transmitirles mi idea del camino que habrá de seguirse en la Ronda de Doha en los dos meses próximos.

Como saben, he participado en la reunión del G-20 celebrada en Londres a principios de abril. El tema central y el orden del día de la reunión se orientaron lógicamente a encontrar soluciones a los problemas inmediatos a los que se enfrenta el sistema financiero internacional. Pero me resultó muy alentadora la sensibilidad de los líderes del G-20 a la importancia del comercio internacional en general, y del sistema multilateral de comercio en particular, para potenciar la demanda agregada y restaurar el crecimiento sostenido en todo el mundo.

En mi intervención ante el G-20 destaqué cuatro puntos principales.

En primer lugar, destaqué la importancia de mantener la apertura del comercio y luchar contra las presiones proteccionistas. Insistí en la necesidad de que los líderes apoyen firmemente el mecanismo de la OMC de vigilancia de las medidas comerciales y relacionadas con el comercio adoptadas en el contexto de la crisis, que proporciona a los Miembros actualizaciones periódicas, la próxima de las cuales está prevista para antes del final de junio.

En segundo lugar destaqué la importancia de proseguir la apertura del comercio concluyendo la Ronda de Doha. Expliqué los importantes avances que ya hemos realizado en lo que es, de hecho, el acuerdo multilateral de comercio más ambicioso jamás planteado y les alenté a que se dedicaran enérgicamente a abordar las pocas dificultades que quedaban por resolver.

En tercer lugar, destaqué también la importancia de mantener las promesas hechas en relación con la Ayuda para el Comercio, en particular porque permitirán a muchos de los países más pobres preparar su salida de la crisis mediante la inversión y la mejora de su capacidad productiva.

Por último, también resalté la importancia de asegurar la disponibilidad de una financiación asequible para el comercio que permita seguir lubricando los engranajes del comercio.

Ya habrán visto todos el comunicado del G-20. Además de rechazar el proteccionismo y comprometerse a proporcionar fondos para la financiación del comercio, a mantener las promesas relativas a la Ayuda para el Comercio y a concluir la Ronda, los líderes enviaron al mundo el importante mensaje de que el comercio y la OMC siguen ocupando el lugar central de una solución de mayor alcance para esta crisis. Este compromiso volvió a ponerse de relieve en varias reuniones bilaterales que mantuve durante la reunión del G-20.

Esta mayor orientación y atención política al comercio y al Programa de Doha se puso de manifiesto más recientemente en las reuniones celebradas en primavera por el Banco Mundial y el FMI, donde mi participación en el Comité del FMI y en el Comité para el Desarrollo del Banco Mundial, así como en reuniones con una serie de Ministros, confirmó el impulso que ha ido cobrando fuerza en las últimas semanas.

Como ha declarado recientemente la OIT, está claro que, desgraciadamente, aún no se han hecho sentir todas las repercusiones sociales de la crisis actual, que inevitablemente habrán de generar más presiones políticas sobre el sistema multilateral de comercio. Pero es precisamente ahora, que florecen las tentaciones proteccionistas, cuando el valor del sistema multilateral de comercio nos resulta aún más evidente.

Si hay un mensaje constante que puedo extraer de las reuniones a las que he asistido en los últimos tres meses, es que los gobiernos miran al sistema de normas del comercio mundial de la OMC en busca de previsibilidad, transparencia y estabilidad y como una fuente de confianza para los operadores económicos. Todas las partes interesadas convienen en que la apertura del comercio sigue siendo esencial para la recuperación económica mundial. Ven en la conclusión de la Ronda de Doha el conjunto de medidas de estímulo más asequible de que disponemos a nivel mundial.

En cuanto a la Ronda de Doha, en general tengo la impresión de que, a pesar de haberse agravado la crisis económica desde el inicio del año, el ambiente político en las negociaciones ha mejorado. Se ha manifestado un nivel creciente de compromiso político y hay señales claras de un empeño y un apoyo renovados para llegar a una conclusión rápida de la Ronda.

La reciente visita a Ginebra este mes del nuevo Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales Internacionales, el Embajador Ron Kirk, fue muy convincente y oportuna. El Embajador expresó claramente su empeño en favor de la conclusión satisfactoria de la Ronda. También hemos asistido a la celebración de elecciones en la India y estamos esperando con impaciencia el nombramiento del Ministro de Comercio.

Nuestro proceso en Ginebra sigue avanzando en todos los aspectos del programa de negociación. Aunque, por el momento, los trabajos que se están haciendo en los Grupos de Negociación podrían calificarse en buena parte de técnicos, no por ello son menos importantes. Los Presidentes están haciendo los mayores esfuerzos a fin de despejar el camino para un despegue político, lo cual les agradezco.

En la esfera de la agricultura, tenemos un nuevo Presidente del Comité en Sesión Extraordinaria, el Embajador David Walker. Sobre la base de la excelente labor ya realizada en el Comité, prosigue sus consultas para adelantar sobre algunas cuestiones que continúan abiertas, entre ellas la formulación del MSE. Durante las próximas semanas también deberán examinarse cuestiones técnicas pendientes, entre otras cosas en el marco de los productos sensibles, los productos especiales, los productos tropicales y la erosión de las preferencias, el algodón y la simplificación arancelaria. También puede ser hora, en mi opinión, de empezar a preparar el proceso de consignación en Listas y verificación y la redacción del texto jurídico.

El Grupo de Negociación sobre el AMNA ha celebrado recientemente una reunión de participación abierta. Los patrocinadores de las iniciativas sectoriales informaron de los trabajos técnicos en que habían participado y manifestaron su propósito de impulsar esta cuestión en las próximas semanas con sus interlocutores comerciales. Esta semana el Grupo de Negociación dedicará una sesión a las propuestas de texto sobre los obstáculos no arancelarios. En julio, el Grupo organizará un taller sobre la consignación en Listas destinado a dar a los participantes la oportunidad de prepararse para las cuestiones técnicas que se plantearán cuando empiece de verdad la fase de consignación.

El Grupo de Negociación sobre las Normas ha trabajado también en un frente amplio. Recientemente ha celebrado reuniones sobre medidas antidumping, subvenciones y medidas compensatorias y subvenciones a la pesca, y prevé actividad también en torno a los acuerdos comerciales regionales. En lo que respecta a las medidas antidumping, el Grupo siguió un enfoque de tres niveles al examinar el texto del Presidente: primero, las cuestiones entre corchetes; segundo, lo que no estaba entre corchetes; y, tercero, las cuestiones todavía no incluidas en el texto. Los debates acerca de las subvenciones horizontales fueron de naturaleza general, dado que se brindó a las delegaciones la oportunidad de exponer sus opiniones generales sobre la forma en que, desde su punto de vista, deberían desarrollarse las negociaciones en esa esfera. El Grupo examinó además las subvenciones a la pesca y prosiguió sus debates sobre la hoja de ruta, concentrándose en cuestiones como la prohibición y las excepciones generales. La próxima ronda de reuniones de participación abierta está prevista para la semana que comienza el 29 de junio.

El mes pasado los participantes en el Consejo del Comercio de Servicios en Sesión Extraordinaria reiteraron sus intereses de ofensiva y defensivos. Se están realizando progresos en el examen de las modalidades aplicables a los PMA, pero aún se están esperando propuestas detalladas; esperemos que lleguen pronto para que también esta negociación pueda avanzar. La próxima reunión en sesión extraordinaria tendrá lugar en paralelo al próximo bloque de reuniones sobre los servicios, precedida posiblemente por una de las “enchiladas” del Presidente.

En el Comité de Comercio y Desarrollo en Sesión Extraordinaria, los Miembros se han concentrado en sugerir elementos de un mecanismo de vigilancia sobre el trato especial y diferenciado. El examen de las propuestas relativas a acuerdos específicos se ha suspendido hasta que los Miembros estén en condiciones de proponer ideas nuevas o algún texto nuevo que descongelen esta parte del debate.

En el Consejo de los ADPIC en Sesión Extraordinaria se han adoptado algunas posiciones estratégicas, y el Presidente está trabajando para que el Consejo se concentre en prepararse para avanzar tan pronto como lo permita el contexto más general. En la próxima reunión, del 10 de junio, tratará de orientar el debate hacia conceptos más que a propuestas concretas.

El Grupo de Negociación sobre la Facilitación del Comercio también ha hecho progresos útiles respecto de todos los pilares comprendidos en su mandato. Los trabajos relativos a los artículos del GATT han dado lugar a varias nuevas sugerencias sobre cómo mejorar los textos vigentes. Se han realizado asimismo progresos en el ámbito del trato especial y diferenciado, en el cual el procedimiento del Amigo del Presidente parece estar ahora firmemente establecido y avanzar por buen camino. El Grupo tiene previsto reunirse de nuevo el mes que viene.

En cuanto a comercio y medio ambiente, el Presidente ha mantenido consultas con las delegaciones sobre diversos aspectos del programa de trabajo de julio. Recientemente se ha celebrado una reunión de participación abierta sobre la transparencia, y en general hay disposición a participar en actividades que ayuden a las delegaciones a prepararse para la siguiente fase de este programa de trabajo, con inclusión de la labor técnica respecto de diversas cuestiones. Existe también un mayor margen para profundizar en el conocimiento y la comprensión de varias de las cuestiones que figuran en el mandato, incluidas las relativas a la creación de capacidad y el desarrollo. El Presidente se propone celebrar más consultas en un futuro cercano para debatir los diferentes elementos sustantivos del programa de trabajo, incluidas las cuestiones transversales.

Por último, el Órgano de Solución de Diferencias en Sesión Extraordinaria ha examinado recientemente las costas para los participantes pequeños, en lo que ha intervenido el Centro de Asesoría Legal en Asuntos de la OMC. Las delegaciones están debatiendo también cuestiones como la composición de los grupos especiales y la información confidencial.

Por lo tanto, en general, ha habido valiosos progresos a nivel técnico, lo que, como todos sabemos, es una condición necesaria, pero no suficiente, para concluir la Ronda. La cuestión clave sigue siendo: ¿cuándo estarán preparados los participantes para volver a la mesa de negociación en el plano político? Confío en que pronto empecemos a vislumbrar una respuesta.

Como todos ustedes saben, en los próximos meses tendrá lugar una serie de importantes reuniones políticas internacionales. Cabe esperar que la Ronda de Doha será uno de los temas centrales en todas ellas — como corresponde — y tenemos que hacer que esta sucesión de reuniones genere un impulso. Se nos presentan varias ocasiones para reavivar el proceso político de la Ronda.

Los días 8 y 9 de junio tendrá lugar una reunión del Grupo de Cairns y Ministros de Comercio de otros países. Más entrado el mes, la Reunión de Ministros de Comercio de la OCDE constituirá otra oportunidad. En julio se celebrará la reunión de los dirigentes del G-8 y del G-8 ampliado y la de los Ministros de Comercio de los países del APEC. Cada una de estas reuniones debería ser una ocasión para un mayor compromiso político a nivel ministerial y contribuir a crear las condiciones necesarias para progresar hacia la conclusión de un acuerdo sobre la agricultura y los productos industriales y, naturalmente, sobre el conjunto de la Ronda. Como siempre, les mantendré informados de cualquier novedad que se produzca en estos ámbitos.

También continuaré, claro está, intercambiando impresiones regularmente y coordinándome con el Presidente del Consejo General y los Presidentes de los Grupos de Negociación para adelantar en cada esfera en el marco general del todo único.

Se me ha informado de las conversaciones informales que tienen lugar entre algunos de ustedes, fuera de la caja de herramientas de que se sirve actualmente el proceso de negociación, con el fin de encaminarlo por una vía más directa para empezar a elaborar las Listas de compromisos sobre la agricultura y el AMNA.

Soy muy consciente de que para algunos de ustedes el enfoque basado en las modalidades es sacrosanto. Es un enfoque que permite indicar a todo el mundo claramente lo que está sobre la mesa merced a los recortes arancelarios basados en la fórmula y las disposiciones específicas de flexibilidad que se acordarían. Sin embargo, otros estiman que si bien las modalidades definen los elementos defensivos del acuerdo por medio de las disposiciones de flexibilidad, estas últimas en sí mismas hacen que sea difícil determinar las nuevas oportunidades de acceso a los mercados que podrían surgir. Para algunos países, si los gobiernos pudieran indicar qué productos se beneficiarían de un trato más flexible en la etapa de la elaboración de las listas, ya se trate de los productos sensibles, los productos especiales, el acceso libre de derechos y de contingentes o de flexibilidad en el AMNA, el proceso ganaría en claridad.

Mi opinión es que es posible conciliar las dos esferas siguiendo vías paralelas. Una permitiría que el trabajo técnico en los grupos de negociación pasase a una velocidad superior para abarcar las diversas cuestiones técnicas mencionadas anteriormente. Al mismo tiempo, los Miembros iniciarían una especie de “prueba de los resultados”, en el marco de conversaciones bilaterales o plurilaterales, en las que podrían aclarar entre ellos la utilización de las disposiciones sobre flexibilidad y, con ello, el valor del acuerdo. Esto, a mi juicio, es factible a condición de que haya un empeño político serio por parte de los Miembros. En otras palabras, a condición de que los Ministros impartan las instrucciones necesarias para que se lleve a cabo una labor sustantiva en esas dos vías.

Por último, con respecto a la Ayuda para el Comercio, me complace informar de que los preparativos para el segundo Examen Global de la Ayuda para el Comercio, de los días 6 y 7 de julio, avanzan a buen ritmo.

Asistí a la Conferencia de Alto Nivel sobre el Corredor Norte-Sur que tuvo lugar en Lusaka los días 6 y 7 de abril y que permitió a los Presidentes del COMESA, la CAO y el SADC esbozar los diversos proyectos y programas que integran el Programa Piloto sobre la Ayuda para el Comercio en el Corredor Norte-Sur. En la Conferencia se obtuvo un buen cuadro de los obstáculos al comercio que es preciso eliminar sucesivamente para reducir los costos comerciales.

También asistí recientemente al segundo examen regional de la Ayuda para el Comercio para América Latina y el Caribe, que tuvo lugar en Montego Bay (Jamaica), en el que se presentaron algunos proyectos para ilustrar los progresos logrados en puesta en práctica de la Ayuda para el Comercio. Mañana viajo a Camboya para asistir al examen regional para Asia y el Pacífico.

En todas esas ocasiones he subrayado la importancia de velar por que se mantengan las promesas relativas a la Ayuda para el Comercio a pesar de la crisis. De hecho, la Ayuda para el Comercio es un elemento que permitirá a los países en desarrollo prepararse mejor para salir de la crisis. Al reforzar su capacidad productiva, liberarían su potencial de crecimiento, lo que les ayudaría a aprovechar las nuevas oportunidades comerciales. Destaqué asimismo la necesidad de seguir fomentando la cooperación Sur-Sur en el ámbito de la Ayuda para el Comercio, cuya importancia habrá de acentuarse evidentemente.

De cara al futuro, pienso que el segundo Examen Global de la Ayuda para el Comercio de los días 6 y 7 de julio será una ocasión concreta y específica para mostrar cómo está funcionando la Ayuda para el Comercio en la práctica y comprobar el cumplimiento de los compromisos en materia de adicionalidad. Estoy colaborando estrechamente con el Presidente del Comité de Comercio y Desarrollo, la Directora General Adjunta Rugwabiza y los Miembros para preparar esta reunión.

Para concluir, Señor Presidente, aunque, según algunos, puede que hayamos llegado al peor momento de la crisis económica, todavía no hemos sentido todo su impacto social, que inevitablemente desencadenará presiones políticas negativas en el frente comercial. Yo personalmente pienso, y quiero compartir este pensamiento abiertamente con ustedes, que la “prueba de resistencia” del sistema multilateral de comercio todavía está por llegar. Por tanto, es crucial que mantengamos nuestro sistema de vigilancia en alerta y que avancemos hacia la conclusión de la Ronda. Una casa más sólida resistirá los vendavales políticos que lamentablemente tenemos que prever.

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