¿Percibe el ciudadano contemporáneo que no estamos siendo sostenibles?

Josep Vives-Rego para Globalízate, 09/09/2014,
dx.doi.org

Alcanzar el futuro sostenible sabemos que es difícil. Posiblemente, una de las dificultades es que llevamos un estilo de vida basada en el consumismo. Esta manera que tenemos de vivir nos hace difícil ser conscientes de la imperiosa necesidad que tenemos de ser. Esta incapacidad para ver que nuestro modo de vida no es sostenible, tiene las características de un proceso adictivo gradual en el que podríamos diferenciar varias etapas.

Empezamos no sabiendo o no siendo conscientes de que somos adictos al consumismo y por tanto seguimos consumiendo, a veces desesperadamente. De hecho como en todas las adicciones, en un primer momento el adicto no es consciente de su enganche, llegando incluso a negarlo cuando una persona cercana o un médico le hace notar su problema. El hecho de reconocer el problema es imprescidible para llegar a curarse. Sin ese reconocimiento la persona continúa su comportamiento autodestructivo.

En una segunda fase se puede llegar a ser consciente de esa adicción y entender que tenemos que hacer algo para abandonar ese comportamiento, pero nos vemos impotentes para reaccionar. Es decir, reconocemos el problema, pero o no tenemos la fuerza moral para optar por cambios, o carecemos de medios para hacerlo.

En una tercera fase, tras reconocer la adicción, pasamos a estar dispuestos a sufrir los efectos de la des-adicción y a superar la situación, aunque no sabemos lo que va a implicar en nuestra vida cotidiana ese cambio. En ese momento, se deben poner en práctica nuevas opciones en las que se constate que al reducir el consumo, nuestra vida no sólo sigue igual sino que descubrimos y vivimos alternativas totalmente compatibles con nuestros objetivos personales.

Sin embargo, el problema surge cuando las alternativas que nos proponen desde las instancias políticas son básicamente un retorno a las prácticas de la malversación y agotamiento de los recursos de la Naturaleza, es decir al comportamiento no sostenible.

Un ejemplo concreto de esta adicción al consumismo tiene su reflejo socioeconómico en la adicción colectiva a los combustibles fósiles. Podemos establecer un símil entre "drogas blandas" y "drogas duras" con energías renovables y energías fósiles, respectivamente.

Nuestro grado de adicción como sociedad a la energía es tan grande que necesitamos, si queremos mantener el mismo sistema de vida, usar las energías no renovables. Éstas son nuestras "drogas duras", que se sitúan frente a las energías renovables. Debe decirse, además, que por el momento no es pensable que se sustituyan en su totalidad las energías no renovables en ciertos tipos de aplicaciones como por ejemplo la aviación o la industria pesada que requiere gran potencia energética. Debemos empezar por cambiar nuestro sistema de vida, es decir, cambiar la manera como usamos la energía y sobre todo utilizar casi exclusivamente fuentes de energía renovables. Sin ese cambio, las energías renovables difícilmente podrán substituir a las no renovables.

Este simil de la adicción, nos permite ver lo necesario que es el cambio cultural que sustituya al consumismo por una forma de vida que no se vea impelida a malgastar enormes cantidades de energía. Unas energías no renovables que, por otro lado, pueden destinarse a fines más dignos, como es la utilización del petróleo para producir medicamentos o materiales plásticos de larga duración.

Es además evidente que esta necesaria "desadicción" debe ir acompañada de la necesaria investigación tecnocientífica en energías limpias, eficientes y renovables. Sin embargo, la necesidad vital de un cambio cosmovisional que ponga de relieve que sólo con medidas tecnológicas no podemos acceder a una sociedad sostenible, es ineludible. Es decir, hemos de combatir nuestra adicción al consumismo y luchar para que los políticos nos faciliten la tarea.

José Vives Rego

Departamento de Microbiologia, Facultad de Biología, Universidad de Barcelona. Avda. Diagonal 643, 08028 Barcelona.

E-mail: jvives@ub.edu

Esta nota proviene y se fundamenta en el artículo: M. Cano y J. Vives-Rego. 2014. Un Cambio Cosmovisional como Estrategia para Alcanzar la Sostenibilidad.

DEMESCI – International Journal of Deliberative Mechanisms in Science Vol. 3 No. 1 July 2014 pp. 73-98

 

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