El crecimiento "correcto" para Africa

Janvier D. Nkurunziza, 25/06/2005,
Project Syndicate

EL CRECIMIENTO "CORRECTO" DE ÁFRICA

Africa tiene el mayor nivel de pobreza en el mundo y es una de las dos regiones donde la pobreza no ha disminuido en los últimos veinte años. Como lo muestra el Informe económico sobre Africa 2005 que está por publicar la Comisión Económica para Africa de las Naciones Unidas, la proporción de pobres -aquéllos que viven con menos de un dólar al día- se redujo a la mitad entre 1980 y 2003 a nivel global, de un 40% a un 20%. Pero en Africa, el número de pobres se incrementó ligeramente de un 45% a un 46%. La tasa de pobreza en Africa en 2003 excedió la de la siguiente región más pobre, el sur de Asia, por 17 puntos porcentuales.

Reconociendo el vínculo entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, quienes fijaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM) estimaron que para reducir a la mitad la pobreza en Africa hacia 2015 se requiere que los países alcancen una tasa mínima promedio de crecimiento del 7% anual. El que los países africanos vayan a alcanzar o no este objetivo es una pregunta abierta.

Desde mediados de la década de 1990, las economías africanas han registrado tasas de crecimiento más altas que las de la media mundial. De acuerdo con el Banco Mundial, la tasa de crecimiento promedio para el período de 1996-2002 en Africa fue de alrededor de 3.6% comparado con el promedio mundial de 2.7%. En 2004, el crecimiento en Africa promedió 5.1%, el más rápido en ocho años. Las tasas de crecimiento para este año y para 2006 se estiman en un 4.7% y 5.2%, respectivamente.

Estas cifras promedio ocultan las marcadas diferencias entre los países. En 2004, por ejemplo, el crecimiento anual de Chad de 39.4% contrastó agudamente con la contracción económica del 6.8% de Zimbabwe. No obstante, no hay duda de que las economías africanas en conjunto se han recuperado de los años oscuros de la década de 1980. Así, la gran pregunta es ¿por qué el crecimiento no se ha traducido en reducción de la pobreza?

Una razón es que las tasas recientes de crecimiento, si bien altas de acuerdo con estándares internacionales, siguen siendo muy bajas para tener un impacto sustancial sobre la pobreza. Las condiciones iniciales son tan bajas que sólo con niveles de crecimiento altos y sostenidos se puede tener un impacto visible en la reducción de la pobreza. En ningún año ha alcanzado Africa como continente el 7% de crecimiento promedio requerido por los ODM.

Consideremos Etiopía. Con su PIB per capita de aproximadamente 100 dólares, una tasa de crecimiento de 7% significa que un etíope común aumentaría su ingreso 7 dólares al año (si es que este ingreso adicional se distribuye uniformemente). Pero si esta tasa de crecimiento se sostuviera por un período de sólo diez años, el ingreso per capita se duplicaría, lo que acentúa la necesidad de tasas de crecimiento altas y sostenidas.

Muy pocos países en Africa han tenido tasas de crecimiento consistentes con el umbral de los ODM. En 2004, sólo seis países -Chad, Guinea Ecuatorial, Liberia, Etiopía, Angola y Mozambique- tuvieron tasas anuales superiores al 7%. Y en los últimos cinco años, sólo cuatro países mantuvieron un crecimiento de 7% o más.

Además, la mayor parte del crecimiento observado se produjo por el capital más que por los sectores intensivos en mano de obra. Si el fruto del crecimiento económico llega a los pobres a través de la creación de empleo, el crecimiento en los sectores intensivos en capital tiene un efecto limitado en la reducción de la pobreza.

En efecto, el reciente crecimiento en Africa parece haber estado estimulado por el aumento en las exportaciones de petróleo y los altos precios del hidrocarburo. En 2004, ocho de los diez países con mejor desempeño fueron o exportadores de petróleo o economías que salían de un conflicto, y el alto crecimiento económico de estos últimos se explica, en gran parte, por el bajo período de base a lo largo del cual se mide el crecimiento.

El crecimiento económico reduce la pobreza sólo si beneficia a los pobres y el efecto del crecimiento en la reducción de la pobreza es una función del patrón de la distribución del ingreso en un país. Africa como continente tiene la segunda concentración más alta de la distribución del ingreso. Esto sugiere que la nueva riqueza que se generó en los últimos diez años ha beneficiado principalmente a los ricos.

Para ayudar a reducir su pobreza, Africa debe esforzarse por aumentar aún más sus tasas de crecimiento y sostenerlas por un período largo. Además, debe de haber un mayor equilibrio entre las actividades intensivas en capital y las que lo son en mano de obra. Pero impulsar las industrias intensivas en mano de obra que crean empleos para los pobres no debe hacerse a expensas de las industrias intensivas en capital.

Finalmente, la distribución del ingreso en Africa debe de ser más equitativa. Esto es difícil dado que la distribución asimétrica del ingreso es generalmente legado de la historia de un país. Pero no es imposible, particularmente para aquellos países africanos que lograron modernizar sus instituciones políticas.

Janvier D. Nkurunziza es economista y trabaja para la División de políticas económicas y sociales de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Africa en Addis-Abeba, Etiopía.

Copyright: Project Syndicate, 2005.
Traducción de Kena Nequiz

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