Más allá del capitalismo: ethos empresarial sin ánimo de lucro que motiva el comportamiento sostenible

Donnie Maclurcan y Jennifer Hinton, 04/11/2014,
The Guardian

 

Tenemos las estructuras y el ímpetu para un mundo sin ánimo de lucro en el que los negocios sean aprovechados para el florecimiento colectivo, escriben Donnie Maclurcan y Jennifer Hinton.
Fotografía: Alamy

 

En el corazón del fallido sistema capitalista se encuentra la moral basada en la filosofía de "fines con ánimo de lucro". Basado en el mito de que los seres humanos son en su mayoría egoístas y competitivos, la ética del ánimo de lucro dice que la mejor manera de incentivar la innovación y facilitar la actividad económica es apelar al egoísmo de las personas.

Esto se manifiesta en el modelo de negocio con ánimo de lucro, en el centro de la economía actual, donde los propietarios y los inversores entran en negocios esperando una parte de las ganancias de la empresa en forma de dividendos, opciones o acciones. En esencia, el capitalismo genera que vivamos en un mundo con fines de lucro.

Esta forma de hacer negocios ha creado desigualdad socioeconómica, siendo las ganancias de capital y los dividendos de las empresas los mayores contribuyentes a las desigualdades en los ingresos. ¿Qué otra cosa se podría esperar cuando el beneficio privado es visto como el motor de la actividad económica y la maximización del beneficio es la prioridad de la mayoría de las grandes empresas?

Por otra parte, la estratificación social que resulta de la falta de equidad financiera mundial está ligada a la devastación ecológica, impulsando rumbo hacia el colapso total de los sistemas en los próximos 50 años.


Si no se ataca el problema de raíz
La alternativa más comúnmente sugerida para esta disfunción es una mayor regulación de los mercados. Pero, aunque las medidas de regulación son fundamentales para responder a los desafíos sociales y ecológicos, hay límites en cuanto a lo que puedan hacer,ya que un estado con una regulación fuerte de los mercados, es políticamente divisivo, quita poder a los ciudadanos y puede suprimir la innovación real. A esto se suma el problema de que los políticos suelen estar al servicio de los intereses empresariales y financieros, por lo que las reformas legales son a menudo tan sólo un escaparate.

Otros abogan por el "capitalismo consciente", y ven la certificación B Corp y "valor compartido" como las mejores maneras de llegar allí. Pero mientras estos enfoques llaman la atención sobre cuestiones importantes de la sostenibilidad, no tienen en cuenta la raíz del problema.


A pesar de que las nuevas formas de negocio con ánimos de lucro tratan de crear sistemas sostenibles que permitan el desarrollo económico y la protección del planeta, siguen tratando del beneficio como un fin en sí mismo, en lugar de un medio para un fin, fomentando la codicia destructiva inherente a un sistema que se basa en la privatización de beneficio.

Buscando alternativas
Entonces, ¿cuál podría ser la alternativa? Afortunadamente, la historia de la naturaleza humana está cambiando. Las investigaciones demuestran que cada vez más, en las condiciones adecuadas, la naturaleza humana tiene una tendencia a la cooperación (pdf). Estamos presenciando el surgimiento de una fuerza de trabajo cada vez más motivada por el propósito, y nos estamos dando cuenta del potencial de una estructura empresarial existente llamada 'empresa Sin Animo de Lucro' (NFP - Not For Profit).

Hay una creciente ola de empresas de nuevas tecnologías, a nivel mundial, que tienen planes de negocios, obtienen beneficios y pagan buenos salarios. Son una respuesta audaz al malentendido común, que equipara el significado de las palabras "sin ánimo de lucro" y "caridad", que da a entender que este tipo de negocios no puede tener éxito.

Podemos encontrar varios ejemplos de empresas exitosas en este campo en el Reino Unido. Los ejemplos más significativos son: el proveedor de alojamiento, YHA, la empresa de energía Ebico, London Re-use Network (La red Londres Re-usa), the Big Issue (el Asunto Grande, revista por y para los sin techo), la panadería Breadshare, y el coche-club Cowheels. En el resto del mundo, destacan: Hansalim de Corea del Sur, BRAC de Bangladesh y Mozilla en los EE.UU. Según la ley, el 100% de los beneficios de estas empresas tienen que ser reinvertidos en el negocio o en la comunidad.


Un mundo sin ánimo de lucro
Entonces, ¿cómo sería un mundo en el que todas las empresas privadas no tuvieran ánimo de lucro? Sería un mercado floreciente. El Gobierno, los bancos, el capital, los préstamos y el interés se mantendrían. Pero dentro de un marco sin ánimo de lucro, sus fines serían doferentes.

Cuando los bancos no pueden privatizar las ganancias, no tienen accionistas, propietarios o socios a los que mantener contentos con dividendos y los beneficios privados. No tienen salida más que ofrecer servicios financieros de alta calidad a sus clientes. Estarían diseñados para ser más transparente y eficientes.

En lugar de desviar los beneficios lejos de las personas y las comunidades, todas las ganancias se asignarían de acuerdo a la misión social de la NFP, lo que permite generar riqueza para la comunidad. Ahora, imaginemos todo el sector financiero operando sin ánimo de lucro. Imaginemos el sector minorista operando sin ánimo de lucro. Imaginemos la producción operando sin ánimo de lucro.

Los requisitos de capital bajarían dramáticamente, y grandes inversiones de capital serían cada vez menos necesarias para generar innovación, propiciando el surgimiento de empresas de NFP,como la empresa de fabricación de automóviles Wikispeed y el diseñador de la planta de energía solar Zenman Energía. Por otra parte, nuevas formas de obtención de capital están ahora disponibles para los NFP emergentes, como el crowdfunding, un tipo de financiación basado en los ingresos y bonos comunitarios. Cuando el mercado existe para satisfacer las necesidades humanas, los requisitos del gobierno para poner impuestos disminuyen, por lo que un buen salario y trabajar de manera productiva, será todo lo que necesitamos para una economía sostenible.

Al cambiar la naturaleza del incentivo y la propiedad en los negocios, el modelo de mundo del NFP permite a las empresas tomar decisiones verdaderamente sostenibles, promoviendo, a su vez, una sociedad menos consumista. El mundo NFP también fomenta una economía más equitativa, ya que cuenta con una inherente redistribución de la riqueza, con las empresas que tienen la obligación de reinvertir los beneficios, en lugar de privatizar las ganancias.

Si bien la economía informal sin ánimo de lucro ha sido el motor de funcionamiento de la civilización humana desde que el mundo es el mundo, a través las formas de intercambio no monetario, el surgimiento de la economía formal sin ánimo de lucro está ahora en pleno desarrollo. Para financiar el trabajo que hacen, las instituciones NFP están generando cada vez más sus propios ingresos, en comparación con el enfoque tradicional sin ánimo de lucro de depender de las subvenciones y la filantropía.

Cada vez más empresarios se están dando cuenta de los beneficios de la creación de empresas como la NFP, a través de estructuras como la del Reino Unido. Y hay un enfoque renovado en antiguas estructuras exitosas de negocio más comunes en este campo, como las cooperativas de consumo en los sectores de alimentos, salud, seguros, vivienda, servicios públicos y las finanzas.

El aumento de las empresas NFP está catalizado por las ventajas de que gozan los negocios NFP en el mercado, que se han demostrado en gran parte resistentes a la desregulación y la recesión. Las empresas sin ánimo de lucro no tienen que pagar dividendos, y pueden ofrecer precios más bajos.

También se pueden beneficiar de exenciones de impuestos y tienen la capacidad de recibir donaciones deducibles de impuestos. Atraen fácilmente el apoyo de voluntarios apasionados. Y su propensión a las estructuras organizativas más planas puede facilitar la productividad y la innovación. Por otra parte, en un mundo donde aumenta la demanda de productos y servicios éticos, las organizaciones que se centran en el cumplimiento de las necesidades humanas y ecológicas son la vanguardia.

Esta combinación de ventajas por ser una NFP están dando lugar a una mayor participación en el mercado. El sector de las NFP en los EE.UU. creció significativamente más rápido que el sector con ánimos de lucro entre 2001-2011, y esto partiendo de una base de 1.259.764 organizaciones.

Por primera vez en la historia moderna, tenemos las estructuras, capacidades y el impulso para evolucionar a un mundo sin ánimo de lucro, en el que las mejores energías y las mejores producciones se consagren a la sociedad.

Donnie Maclurcan y Jennifer Hinton son autores del próximo libro How On Earth: Floursishing in a Not-For-Profit World before 2050 (¿Cómo diablos? Floreciendo en un mundo sin fines de lucro para el año 2050) que puede ser pre-ordenado aquí . Profesor Maclurcan compartió estas ideas en una conferencia pública libre en Londres el 06 de octubre 2014

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