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ECONOMÍA
“El consumo masivo pone en peligro el planeta”
Entrevista a Esther Vivas en El Triangle
Por Àlex Romaguera*
Autora de numerosos estudios sobre economía solidaria y globalización,
Esther Vivas es miembro de la Red de Consumo Solidario y milita actualmente
a Revolta Global.
- ¿Hasta qué punto el actual sistema capitalista determina
nuestras pautas de consumo?
Totalmente porque fomenta el consumo masivo de productos que no necesitamos.
Un modelo especialmente impactante en el sector alimentario que provoca
un consumo equivalente a tres planetas tierra y que pone en peligro la
supervivencia del medio y de las respectivas comunidades.
- ¿Cómo contribuyen los estados a esta dinámica
depredadora?
Algunos de los principales culpables son las corporaciones transnacionales,
pero las élites políticas y económicas tampoco aplican
las legislaciones adecuadas para ponerles freno. Contráriamente,
su práctica hace seguidismo de los intereses del libre mercado
y no tiene en cuenta los enormes perjuicios que éste ocasiona en
la salud y el bienestar de las personas y de los pueblos.
- ¿En qué paradigmas tendría que basarse el nuevo
modelo de consumo?
Por un lado, tiene que garantizarse el derecho fundamental a la alimentación
y, del otro, la soberanía alimentaria. Es decir, que cada comunidad
pueda controlar sus recursos naturales para cubrir las necesidades de
su población y que ésta no esté en manos de multinacionales
que extraen y comercializan productos básicos a terceros países.
- Ante esto, ¿cuál tiene que ser el papel de la ciudadanía?
Tomar conciencia de los efectos perniciosos de este modelo y optar por
comprar en establecimientos de comercio justo, participar en cooperativas
de consumo y organizarse políticamente para incidir en un cambio
de modelo.
- ¿Hace falta tener actitudes responsables?
No únicamente. También, como consumidores debemos defender
una alimentación sana, respetuosa con los productores locales y
que no provenga de cultivos transgénicos, que no esté modificada
genéticamente.
*Entrevista publicada en El Triangle, nº 858
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