Informe indica que la globalización exige reformas a la educación en Oriente Medio y Norte de África

Banco Mundial, 07/02/2008

Los países de Oriente Medio y Norte de África (MENA, por sus siglas en inglés) necesitan examinar cuidadosamente sus sistemas de educación a fin de satisfacer la demanda de un mundo cada vez más competitivo y concretar el potencial de su numerosa y creciente población juvenil.

Ésa es una de las principales conclusiones de un nuevo informe del Banco Mundial, The Road Not Traveled: Education Reform in the Middle East and North Africa,[Un camino aún por recorrer: reforma educacional en Oriente Medio y Norte de África], i documento que realiza un análisis económico exhaustivo del impacto que la inversión en educación podría tener en la región, y en otros aspectos, como posibles cambios demográficos, la globalización, la migración laboral y el mercado laboral.

El informe, publicado hoy en Amman, Jordania, destaca que una reforma a la educación por sí sola no impulsará el crecimiento económico. En la región perviven grandes mercados informales y, en general, no existen sectores lo suficientemente dinámicos como para competir a nivel internacional; ambas características contrastan notoriamente con lo que sucede en Asia oriental y en algunas economías de América Latina.

El informe pone énfasis en que las autoridades a cargo de formular políticas podrían dinamizar las economías de la región por medio de ofrecer incentivos, estimular la responsabilidad en el sector público, reformar programas educacionales y el mercado laboral.

Después de 40 años de inversiones en educación, gracias a las cuales ha disminuido la diferencia entre el número de niños y niñas que recibe educación primaria y se ha alcanzado cobertura casi universal, la globalización y la “creciente importancia del conocimiento en el proceso de desarrollo” ponen a la región ante un nuevo desafío, indica el informe.

“Es necesario cambiar los sistemas educativos a fin de entregar competencias nuevas”

El mundo actual, caracterizado por una intensa competencia y rápidos cambios tecnológicos, exige que los alumnos aprendan nuevas habilidades en comunicación, lenguaje y solución de problemas. No obstante, actualmente la mayoría de las escuelas de la región no presta suficiente atención a dichas competencias, sostiene el informe.

A continuación agrega: “Puesto que la educación es la principal fuente de creación de conocimientos, la tarea es evidente. El sistema de educación debe cambiar para entregar las nuevas habilidades y conocimientos necesarios para lograr la excelencia en un entorno más competitivo”.

Los países de la región no han logrado la misma rentabilidad de las inversiones en educación superior que algunos países asiáticos de ingreso mediano y rápido crecimiento, como por ejemplo Malasia y la República de Corea, y “tampoco han logrado cumplir las expectativas”, sostiene Michal Rutkowski, director sectorial de desarrollo humano para la región de MENA del Banco Mundial.

“Lo que sucede hoy en la región es que quienes se gradúan de la universidad no encuentran trabajo. La tasa de desempleo es muy alta en este segmento. Por lo tanto, la rentabilidad promedio también es baja, lo cual constituye un problema grave”, dice Rutkowski.

"No se envían las señales adecuadas a los establecimientos de educación superior"

Según Rutkowski, el principal problema radica en que es el sector público el que domina el mercado laboral en muchos países y quienes se han graduado de la universidad pueden dejar pasar las oportunidades disponibles en el sector privado y esperar dos, tres o hasta cuatro años para conseguir un puesto público que les ofrece un empleo para toda la vida y beneficios superiores a los del mercado.

“Se trata de una importante distorsión del mercado laboral, pero también genera una situación en la cual no se envían las señales correctas a los establecimientos de educación superior respecto de cuáles son las habilidades necesarias y cuáles no”.

Por ese motivo, el informe también examina una de las principales condiciones con las que debe contar un sistema de educación para que funcione bien, a saber, un mercado laboral que funcione bien. En ese sentido, el informe recomienda aplicar reformas adicionales asociadas a las reformas educacionales, observa Daniela Gressani, vicepresidenta del Banco Mundial para la región de MENA, en el prólogo del informe.

Las reformas educacionales son costosas ya que se espera que aumente considerablemente en los próximos decenios el número de estudiantes que sigue estudios más allá del período obligatorio. Los países también deberán transmitir habilidades y competencias a grupos más grandes de la población a fin de mantener la competitividad, advierte el informe.

Hasta ahora, los países de la región de MENA se han dedicado a construir escuelas, reclutar y capacitar docentes y matricular a cada vez más niños y niñas en las escuelas primarias. En ese sentido, se han emprendido esfuerzos especiales para incluir a niñas, niños y niñas de zonas rurales, menores de grupos étnicos específicos y discapacitados, agrega el informe.

Pero la región aún está a la zaga de Asia oriental y América Latina en alfabetización y años promedio de escolaridad entre las personas de 15 años y mayores. Si bien la mayoría de los niños y niñas se matriculan en la escuela primaria, muchos desertan en quinto, sexto o séptimo grado, especialmente las niñas, ya sea para trabajar o debido a presiones sociales, agrega Rutkowski.

En este contexto, los gobiernos deben revisar de qué manera las inversiones harán un aporte al proceso de educación, por ejemplo, en materia de métodos de capacitación docente, urge investigar si se capacita a los maestros para que mejoren técnicas anticuadas de memorización o para que propicien un aprendizaje (mucho más necesario) que estimule la curiosidad intelectual de los niños, sostiene Rutkowski.

Las llamadas “habilidades interpersonales” son fundamentales para mejorar la productividad

Los estudiantes de la región necesitan aprender a aprender por curiosidad y adquirir un nuevo conjunto de habilidades interpersonales, como la solución de problemas, habilidades comunicacionales e idiomas extranjeros, que resultan fundamentales para seguir avanzando.

“Para ser competitivos, debemos dejar de aprender a realizar sólo tareas rutinarias y comenzar a adquirir estas nuevas habilidades que resultan absolutamente imprescindibles a la hora de aumentar la productividad”, dice Rutkowski. “Este cambio ya se ha iniciado, pero los países necesitan con urgencia acelerar el proceso para seguir siendo competitivos”.

Según el informe, algunas herramientas esenciales para conseguir metas en materia de educación son la responsabilidad pública y los incentivos, como por ejemplo la entrega de premios por el buen rendimiento tanto a estudiantes como a maestros. Las autoridades de educación tendrán que consultar con una serie de actores, entre ellos, organizaciones no gubernamentales, grupos de defensoría, organismos de control, padres y apoderados, organizaciones profesionales y otros. Por último, el financiamiento público debe estar mucho más vinculado con los resultados y con la innovación, agrega Rutkowski.

“Es muy importante que la educación se transforme en un sector donde impere la responsabilidad pública”, dice. “Ello significa dar importancia a cómo funciona el sistema, tanto a nivel nacional como local; que la gente sepa qué está pasando y que pueda exigir mejorías, que los padres tengan influencia sobre lo que pasa en la escuela, que el gobierno influya en los planes y programas y que cuando haya exámenes internacionales, los periódicos publiquen los resultados para informar sobre el rendimiento de los alumnos”.

Situación actual de la educación en la región

Los países de MENA destinan a educación en promedio 5% del PIB y 20% del gasto público, mucho más que otros países en desarrollo con niveles de ingreso per cápita similares.

Los países de MENA han conseguido matrícula casi universal en educación primaria; casi triplicaron la matrícula en las escuelas secundarias entre 1970 y 2003 y quintuplicaron el acceso al nivel superior.

Lograron paridad casi total entre niños y niñas en la educación primaria. Aunque la región partió de niveles relativamente bajos en paridad de género, los índices actuales en educación secundaria y superior no difieren considerablemente de aquellos de América Latina y Asia oriental.

La tasa de analfabetismo se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años y la diferencia absoluta entre la alfabetización de hombres y mujeres adultos se ha reducido rápidamente.

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